Tuesday, February 06, 2007

El libro del Fish

Cuando era pequeña, a mi hermano Ivan yo le decía “Miná”.
Cuando era pequeña, en mi casa había un mantra “Los libros no se rayan, los Minases no se muerden”... desde ahí aprendí el respeto por la palabra escrita, y también aprendí a no morder sin permiso.

Hoy en día, mas que un mantra, tenemos un conjunto de instrucciones que se repiten sin cesar, siendo éstas más o menos efectivas y que aplican a los dos bukis: “ponte las pantunflas”, “no le pegues a tu hermano”, “no tires mucha agua”, “ponle poca pasta al cepillo de dientes”, “no usen la manga del sweater, usen una toalla para limpiarse la boca”, “haganle flush al baño”, “súbete el pantalón antes de salir del baño”... etc. También hemos incluído “los libros no se rallan, ni se tiran, ni se recortan”; mordidas? Afortunadamente, todavía no.

Los bukis tienen libros de colorear que ambos usan. Aaron tiene aparte libros de actividades que sólo él usaba: laberintos, dot-to-dot, etc. No se las prestabamos a Isaac porque sólo las iba a echar a perder, sin aprovechar realmente el contenido.

Hace como 2 meses, Isaac descubrió uno de éstos libros, y quedó fascinado. Le dice el libro del “Fish”: no hay ningún pez en la portada, sino en el primer ejercicio que él vió, en la página 178. Sin crayola en mano, Isaac me pregunta que si qué tiene que hacer ahí; le explico que tiene las figuras de abajo estan escondidas en el dibujo de arriba.

Empieza la búsqueda, y al encontrar la figura, por ejemplo la estrella, rápidamente volteaba para abajo y decía “no, no es”; encontraba otra y decía “no, no es”...

“Isaac, si es la figura”

“no mamá, no es, mira: no cambia el número”


Acostumbrado a jugar con monitores, esperaba la retroalimentación inmediata y que cambiaran los números de la página del libro automáticamente. Le expliqué la situación y le dí crayolas: “pinta la figura que encuentres, y ponle un check aquí abajo a cada una que encuentres”. Fue feliz y lo hizo bien.
Nuestra sorpresa fue muy grande y agradable. Ya acabó con los laberintos y con muchas páginas de “find the object”. Los de dot-to-dot no les entiende, pero se los hago yo y él los pinta. Por algo se empieza, no?
Isaac ya tiene permiso para pintar los libros que quiera, siempre y cuando sean los que estan en el respaldo de su cama.
Ya estamos viejos...

2 comments:

tiny*glowing*fairy said...

Si, es increible en veces como nos pueden sorprender los niños.. por ejemplo, algunas cosas que todavia mi hija digo que mmm hay no esta muy peque para que pueda hacer eso y boitelas que lo hace muchas veces menospreciamos bueno en mi caso he menospreciado algunas cosas q mi hija me ha demostrado q puede hacer y digo: aaah ps si esta creciendoo... buaaa.. yo la veo todavia como mi beeibiiiii jajaja...
saludos Claude!

Teresa la que Canta said...

jejeje, yo no rayaba los libros, pero sí tenia muy marcada mi vocación artística desde pequeña... practicaba el muralismo! no "pintaba" para Diego Rivera ni mucho menos, pero al menos ya practicaba con texturas y anexaba a mis creaciones listón para envolver regalos (que pegaba a la pared con resistol.. muy resistente por cierto!)

Hace 10 años, al mover la vitrina descubrí en la pared una de esas reliquias a escasos 70cm del suelo, creí que el papel tapiz había acabado con todas.

T.

PD: por cierto, resistol?? podría haberme intoxicado! esos 80's, explica muchas cosas de mi actual comportamiento.