Monday, April 02, 2007

Fodongos in training? The Master speaks...


Siempre he sido de un estilo de vestir muy atlético (nótese: estilo de vestir, no estilo de vida). Estando en la Universidad, a The Claude siempre se la podían encontrar en shorts y tennis; a La Lety, en jeans y botas vaqueras; a La Ana María, con sus blusitas de florecitas y huarachitos.

Así como hay una línea muy fina que divide a los dementes de los genios, hay una línea también igual de delgada que divide al estilo casual y al fodongo. Comfort before style.


Entre nosotros, bromeabamos que nuestros hijos (que vendrían como 10 años después) andarían vestidos muy probablemente igual que nosotros. Cuando menos, yo sí lo he cumplido.
Mis jijos están acostumbrados, en verano, a andar :
-Descalzos o con calcetas por la casa.
-En shorts y camisetas.
En invierno, andan:
-con pantunflas.
-con sweat pants.
Ropa cómoda de traer puesta, y fácil de lavar, que no se plancha (yey).
No sabía yo qué tan acostumbrados estaban, hasta que en la semana vieron a su papá en ropa de vestir. Venía bajando la escalera (como esas entradas triunfales que hacen las princesas en las películas), y ésta fue la reacción que causó:
Isaac: “te ves gordo”
Aaron: “parece que te pusiste una camisa de mi Tata”

El colmo de los colmos, fue el día de la fiestecita de Aaron en el kinder. Por supuesto, Isaac nos acompañó (es mi archivo adjunto, pues). Lo puse según yo, muy guapo: con una camisa a cuadros naranjas que le habían regalado y que no había estrenado. Después de vestirlo, salgo del cuarto, y me grita hasta el otro cuarto:
“mamá, la camisa que me pusiste está rompida!”

Yo andaba apurada, e inmediatamente pensé en regañarlo por haberla rasgado y camino al cuarto hice inventario mental de su closet para ver qué mas le podía poner. Llego al cuarto e inspecciono la camisa.

“De dónde está rota?” le pregunto. “de aquí” me dice, abriendola de enfrente, de entre los botones. Le explico que no está rota, que así queda por los botones, que no importa que se vea para adentro la camisa interior.

“pero si cabe mi mano”, me dice. No le gustó, pero se la dejó.


En comparación de las camisetas, las camisas de botones les parecieron frágiles, vulnerables, engordadoras y con la capacidad de hacer vieja a la gente.
Que tal?

4 comments:

Gadósfero said...

Ja... ps' ponga una foto con los hijos de sus amigas a ver que tal...

Saludos.

gaoyz

Maclovia said...

Con mi hija son las malas combinaciones, por lo menos desde mi punto de vista. Tuvo unos pants que le quedaban ya arriba de las rodillas, y se resistia a dejarlos, daban pena, pero no sabes cuanto los disfruto. Así le pasa con la ropa, que para mi esta ya feita, pero ni modo. Que padre no tener que pensar en eso no?

Jorge said...

jajaa bueno, a su edad no importa mucho lo que se pongan.. por otro lado, comfort over style habria que re-analizarlo apenas lleguen a la secundaria. Aqui vieras los modelitos que se avientan los "morenos" en la secundaria... ufff, mas pandilleros no podrian parecer... :I

un beso!

tiny*glowing*fairy said...

JAJA como yo... como la maria la del barrio q al ponerme tacones para trabajar los primeros dias sentia q andaba en sancos..